Artículos Zero Frequency®

 

El poder para elegir
- por Mabel Katz


Elegimos nuestras penas y alegrías mucho antes de experimentarlas” – Khalil Gilbran

 

¿En verdad tenemos el poder de libre voluntad, o la libre voluntad tiene poder sobre nosotros?

 

Yo diría que tenemos el poder de libre elección pero no el de libre voluntad. ¿Pero sabemos qué parte de nosotros es la que elige? ¿Esa parte sabe cómo tomar las mejores decisiones? No lo creo. Estamos adormecidos, funcionando por completo en piloto automático, permitiendo que nuestros programas elijan por nosotros. Hacemos esto a nivel subconsciente, pero en realidad no tenemos ni idea de lo que hacemos. Creemos que controlamos la situación, pero no es así.

 

Nuestras elecciones se basan en experiencias pasadas, memorias y programas (creencias, opiniones y juicios de valor) que han sido descargados a lo largo de nuestra vida. ¿De qué manera fueron estos programas descargados a nuestras mentes subconscientes (nuestro banco de datos)? No sé si crees en las vidas pasadas, pero en Ho’oponopono, se cree que la mayoría de estas memorias se descargan desde otras vidas y que nacemos con la mayoría de ellas. También se descargan cuando nacemos y tomamos ciertas decisiones relacionadas con cómo hemos de vivir esta vida, o cuando somos niños y nos sucede algo traumático, o tal vez por repetición (lo oímos tantas veces). El origen de las memorias y los programas no es muy importante. Lo que importa es que, una vez que los tenemos, atraemos ciertas cosas y no podemos comprender con nuestro intelecto cómo podemos ser responsables de atraer lo que atraemos porque a menudo no tenemos conciencia de las memorias ni de los programas que se repiten una y otra vez en nuestra mente subconsciente.

 

Si crees que tienes el poder de libre voluntad; piénsalo dos veces, porque, en realidad, estás permitiendo que tus programas decidan por ti. Lo que controla tus elecciones en realidad es la información acumulada en tu mente consciente y subconsciente. Tus decisiones se basan en lo que viviste y aprendiste y luego descargaste a tu mente en forma de creencias, opiniones, juicios de valor y expectativas. Almacenas todo esto en tu banco de memoria.

 

Aquí es donde tu poder de libre elección comienza a actuar. Eres libre de elegir reaccionar a partir de las memorias (programas viejos) o elegir soltar y dar permiso a la inspiración (que sólo viene de Dios, el universo) para hallar la solución correcta y/o descubrir la respuesta correcta para ti.

 

Todo es perfecto. Aquello que tú llamas problemas son experiencias perfectas que atraes (subconscientemente) para ser mejor y hacerte más fuerte. Acepta que todo es perfecto, que no estás solo, y suelta y otorga permiso a esa parte tuya que sabe más. Las personas y las situaciones difíciles en tu vida son simplemente bendiciones disfrazadas.

 

Permíteme darte algunos ejemplos. Un día, mientras estaba caminando por la calle en Bruselas con mi maestro de Ho’oponopono, el Dr. Ihaleakalá Hew Len, me caí.  Ambos nos sorprendimos. Yo me sorprendí porque me veía cada vez más cerca del piso sin poder detener la caída, y él se sorprendió porque estaba parado a mi lado y no pudo ayudarme tampoco. Cuando le preguntó al universo acerca de este incidente, oyó una voz que le decía: “Mejor caer en la calle que estar en un avión que está cayendo”.

 

En otra oportunidad, comencé a tener repetidas infecciones y sufría los efectos secundarios negativos de los antibióticos que estaba tomando. Bien, un día Ihaleakalá se encontraba meditando y me dijo: “Ya sé lo que te sucede. Lo que en realidad ibas a padecer era cáncer de colon, pero, en cambio, debido a tu voluntad de hacer la limpieza (soltar), te ocurrió esto”. Sí, este tipo de cosas son bendiciones disfrazadas, aunque no lo parezcan. Nunca sabes por qué ni qué podría haber sucedido.

 

¿Has oído alguna vez la historia del granjero chino que pierde su caballo? En una versión, el granjero tenía sólo un caballo y un día éste se escapó. Los vecinos vinieron a darle sus condolencias por su terrible pérdida. El granjero dijo: “¿Qué les hace pensar que es tan terrible?”.

 

Un mes más tarde, el caballo regresó, venía acompañado de dos hermosos caballos salvajes. Los vecinos se entusiasmaron con la buena suerte del granjero. ¡Qué caballos tan fuertes y bellos! El granjero dijo: “¿Qué les hace pensar que es buena suerte?”.

 

Un día, el hijo del granjero cayó de uno de los caballos salvajes y se rompió una pierna. Todos los vecinos estaban consternados. ¡Qué mala suerte! El granjero dijo: “¿Qué les hace pensar que es malo?”.

 

Luego, hubo una guerra, y todos los hombres sanos fueron reclutados y enviados al campo de batalla. Sólo el hijo del granjero, porque tenía una pierna rota, se quedó. Los vecinos felicitaron al granjero. “¿Qué les hace pensar que esto es bueno?” dijo el granjero.

 

La moraleja aquí es que nunca sabemos si un evento es una bendición o una desgracia. La realidad siempre está en el ojo de quién la observa. No tenemos el panorama ni la historia completa y, por lo tanto, no somos conscientes del magnífico diseño del universo. Por eso es tan difícil para el intelecto aceptar, decir gracias y soltar.

 

Sin embargo, soltar puede ser más sencillo de lo que crees. Lo puedes lograr simplemente evitando involucrarte y repitiendo “gracias” en tu mente. Por lo tanto, cuando suceden cosas aparentemente desafortunadas, sólo di gracias y recuerda en tu corazón que todo es una bendición. Frente a las adversidades, muestra la otra mejilla, la mejilla del amor.

 

Debes aprender a ver más allá, porque el modo en el que percibes a todos y a todo es limitado. Las recompensas llegan cuando estás dispuesto a soltar. Sólo entonces podrás ver el panorama completo.
 
Una vez que comiences a practicar esto, reaccionarás y te involucrarás menos, tendrás menos opiniones, juicios de valor, expectativas y creencias. La palabra “gracias” funciona como el botón que detiene el reproductor de CDs. Puedes optar por escuchar el CD completo que está tocando, hablarle e intentar convencerlo de que cambie (involucrarte) o puedes elegir decirle: “gracias” (presionar el botón de detener) y soltar. Por favor, fíjate que puedes hablar todo lo que quieras, pero el CD no cambiará. Seguirá tocando. Cuando sueltas, le das permiso a Dios para intervenir y quitar el CD y, cuando eso sucede, regresas al vacío, a Cero, donde la inspiración fluye y la magia ocurre sin esfuerzo.

 

Entonces, haz tu parte: detén el CD. Luego Dios podrá hacer Su parte: quitar la información que estás preparado para soltar (sólo Él sabe qué es lo que estás preparado para soltar) y susurrarle ideas y soluciones a tu corazón.

 

Tal vez te preguntes: “¿Cómo puedo detener el CD?” Bien, de acuerdo al Ho’oponopono, un antiguo arte hawaiano para resolver problemas, puede ser tan sencillo como decir “gracias”. Sé que tu intelecto quiere comprender y que quizás esto le resulte difícil de creer, pero puede ser así de sencillo. Recuerda que eres el 100% responsable. Entonces, cuando te quejes, cuando intentes cambiar a las personas y cuando insistas en tener la razón, sólo le estarás hablando al CD. En cambio, puedes aceptar el 100% de la responsabilidad, aceptar que la realidad es el resultado de tus programas (CDs) y decir “gracias” frente a todas las circunstancias y situaciones. Es una forma breve de decir: “Lo siento. Por favor discúlpame por aquello en mí que haya creado esto”, y es una forma eficaz de detener el CD. Eres libre de elegir. Puedes detener el CD y hacerlo a la manera de Dios o puedes continuar intentando hacerlo a tu manera.

 

Cuando reaccionas a partir de tus programas, estás eligiendo actuar y experimentar la vida basándote en tus opiniones, juicios de valor y creencias, todos controlados y manipulados por el hemisferio izquierdo de tu cerebro. Las decisiones del hemisferio izquierdo no se basan en la realidad del momento presente sino en programas pasados (tus memorias) que son limitados, parciales y a menudo dolorosos. Esta actitud te hará perder muchas oportunidades e ignorar una multitud de soluciones que se encuentran muy a tu alcance.

 

Por otro lado, cuando le das permiso a Dios estás eligiendo reconocer que no sabes tanto como creías saber. Cuando te das cuenta de esto y sueltas el “Yo sé”, Dios puede intervenir y traerte la alegría y la paz que estabas buscando.

 

¿Cómo logras liberarte? Es en realidad muy sencillo, debes renunciar al pasado diciendo mentalmente “gracias” repetidas veces a lo largo de tu día. Dilo cuando te guste algo, dilo cuando no te guste algo; repítelo incluso cuando parece que no está sucediendo nada. Recuerda: siempre tenemos alrededor de 11.000.000 bits de información por segundo “tocando” en nuestra mente, por lo tanto no es posible que “no esté sucediendo nada”. Las memorias tocan todo el tiempo.

 

Sé lo que estás pensando. ¿Cómo puede ser tan sencillo? Para estar en mi Frecuencia Cero y en paz, ¿todo lo que tengo que hacer es repetir “gracias”? Pues bien, estoy aquí para decirte que es así de sencillo. Por favor ten cuidado. El intelecto no puede comprender las cosas simples; necesita complicarlas para sentir que las comprende. No permitas que tu intelecto te engañe. Sigue tus sentimientos. Haz aquello que te haga sentir bien. De lo contrario, sólo déjalo. Deberás confiar en tu corazón, en tu sabiduría y pasar por alto los comentarios de tu intelecto y su obsesión por saber, justificar y comprenderlo todo. Si lo haces, verás los resultados.

 

Una vez estaba enseñando en Rumania, y un estudiante se acercó a mí durante una pausa. Me dijo: “Sé que no puede ser tan fácil. ¿Cómo puedo cambiar mi vida simplemente eligiendo decir gracias todo el tiempo?” Me dijo que había estado en el camino espiritual mucho tiempo y que su  maestro, alguien en quien él confiaba mucho, le había dicho que el trabajo espiritual era realmente muy difícil. Una semana después del entrenamiento, recibí un email de él que decía lo siguiente:

 

“Todos los días, en casa o en el trabajo, leo algunos pensamientos de Omraan, mi fuente de sabiduría. Confío en su palabra el 100%. Me ayuda a volver a mi centro y a estar motivado. Sólo abro uno de sus libros y leo algunas páginas. Después del entrenamiento Ho’oponopono contigo, tomé uno de sus libros, lo abrí y comencé a leer en esa página. Esto es lo que leí (parafraseo):

 

“Te brindé (en mis conferencias) cantidades de métodos para lograr la evolución espiritual. Son tantos métodos que no te alcanzaría la vida para intentarlos todos. Pero, si quieres apegarte a un método para lograr la evolución espiritual, prueba con el siguiente: Simplemente di: ‘¡gracias!’. Di ‘gracias’ a lo divino; agradécele todo el tiempo, y eso será suficiente”. 

 

Inmediatamente reaccioné y me dije: “¡Guau! ¿Cómo sabe? ¿Cómo puede ser? Es búlgaro, no tiene nada que ver con Hawái. ¡No es posible!” Luego me di cuenta de que mis creencias me limitaban y controlaban mis pensamientos, por lo tanto sólo dije ‘gracias’. En segundos, estas palabras limpiaron mis creencias limitadoras sobre el Ho’oponopono”.

 

Lo que quiero dejar claro con esto es que, en muchas ocasiones, nos quedamos atascados en nuestras ideas y tomamos decisiones basándonos en nuestras creencias limitadoras. Por ejemplo, podemos creer que “la vida es dura”, y entonces sufrimos.

 

La pregunta verdadera es: ¿eliges tener razón o ser feliz? Si la felicidad es realmente lo que eliges, entonces debes decir gracias a todo, en todos lados y en todo momento.

 

Muchos estudios científicos respaldan el poder de decir gracias. El Dr. Masaru Emoto es el autor de El mensaje del agua y El mensaje oculto en el agua. Él fue el primero en introducir la tecnología de los micro grupos de agua (micro-cluster) y del análisis con resonancia magnética en los Estados Unidos y, desde entonces, comenzó su investigación para descubrir los misterios del agua. En sus estudios, el Dr. Emoto investigó el poder de nuestros pensamientos sobre el agua y qué ocurre cuando le decimos gracias. ¡Los resultados son sorprendentes! Podemos causar un gran impacto con sólo decir “gracias” o “te amo”.

 

Sé que has oído hablar de la Ley de a atracción, pero hay otras leyes universales que necesitamos recordar y trabajar. Por ejemplo, el Dr. Deepak Chopra, autor de Las siete leyes espirituales del éxito, habla de la ley del menor esfuerzo (decir gracias requiere un mínimo esfuerzo) y de la ley del desapego (aceptar las cosas tal como son, sin opiniones ni juicios de valor, sabiendo que todo es perfecto).

Por favor, ten en cuenta que todo en tu vida es temporal y pasajero. Por lo tanto, di gracias. Recuerda que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Dicen que cuántos más desafíos tengamos, más bendiciones vendrán a nosotros. Entonces di gracias cada vez que se cierra una puerta, porque eso permite que se abra otra mejor y más importante.

 

Has decidido creer que necesitas saber todo y, cuando no sabes algo, ¡tu cerebro lo inventa! En cambio, puedes elegir decir: “No lo sé”, y suspirar aliviado, porque no es necesario que lo sepas todo. Sólo debes soltar y dar permiso a Dios. Él sabe todo y está más cerca de ti que tu propia respiración.

 

Cuando tomas conciencia de que no hay nadie allí afuera y que todo está determinado por tu propia experiencia de personas y situaciones (es decir, tu percepción, contaminada por tus memorias y tus programas) serás libre para experimentar las bendiciones del universo.

 

Albert Einstein dijo con razón que la definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez y esperar resultados diferentes. A menos que tomes conciencia y decisiones diferentes, ¡continuarás atrayendo las mismas cosas!

 

En mis enseñanzas y seminarios, y honestamente en cada oportunidad que tengo, les digo a las personas que, si lo que están haciendo ahora funciona y son felices, sigan así y continúen haciendo lo que estaban haciendo. Pero, si están abiertos a aprender que existe un camino mucho más fácil, por favor, sigan leyendo. Este libro tiene que ver con volver a tu verdadera identidad. Te dice cómo regresar a casa.

 

La elección es tuya y sólo tuya.